"El juego es el aliento del esfuerzo, el otro latido del corazón, no resta seriedad al aprendizaje, es el contrapunto. Y jugar con el material es también entrenarnos para dominarlo."

Traducido del francés al español. Daniel Pennac.

Aquí compartimos la historia de Kidioma y nuestra forma de entender la enseñanza de idiomas para niños, basada en la experiencia, la práctica y el juego.

KIDIOMA: por qué y cómo enseñamos idiomas a niños

Nuestra historia y convicción

Kidioma cree en dar a los niños la oportunidad de jugar mientras aprenden idiomas. Ofrecemos clases de inglés y francés para niños basadas en el juego, donde el aprendizaje ocurre de forma natural y divertida.

Para nosotros, el juego no es un complemento, sino el punto de partida del aprendizaje.

Es importante subrayar que no queremos que aprendan jugando, sino que jueguen aprendiendo. Creemos que el juego debe ocupar un lugar central, hasta el punto de que los niños ni siquiera sean conscientes de que están aprendiendo un nuevo idioma.

Nuestra fundadora

Una palabra de nuestra fundadora, Loïse:

Kidioma nace con un objetivo claro: ofrecer clases de inglés y francés para niños en Madrid basadas en el juego y la inmersión natural.

No tuve la oportunidad de crecer con lenguas extranjeras. El inglés se aprendía en el colegio, de forma muy académica, en clases de 30 alumnos. Me di cuenta tarde de que no podía aprender lenguas extranjeras solamente en el colegio.

Por eso me fui a Canadá para estudiar en una universidad anglófona. Allí descubrí lo fácil que podía ser aprender una lengua extranjera cuando nuestra vida cotidiana está inmersa en otra cultura lingüística, y cuando quienes nos rodean solo pueden entendernos (literal y figuradamente) si utilizamos las palabras y expresiones adecuadas. Allí me volví completamente bilingüe, e incluso me incluyeron en la lista del Decano del 1 % de los mejores estudiantes de la universidad.

Esta enriquecedora experiencia me hizo darme cuenta de la importancia de aprender jugando. Hablar una lengua extranjera significa poder jugar con las palabras, viajar, trabajar en cualquier parte del mundo, ser libre y poder entender a los demás. No tuve la oportunidad de empezar antes, y mi convicción hoy es dar a los niños esta oportunidad. Para ellos, aprender una lengua extranjera puede ser tan divertido como jugar con los amigos o la familia después del colegio.

De hecho, cuando la diversión se entrelaza con el aprendizaje, el vocabulario y las expresiones se almacenan de forma natural y permanente. Al aprender idiomas jugando y a través de temas concretos, los niños toman conciencia de otras culturas. De este modo, crecen con una ventaja y, sobre todo, con un espíritu de apertura al mundo y una curiosidad sin límites que solo pueden ser beneficiosos en su vida adulta.

Hoy, además de dirigir Kidioma, tengo la suerte de trabajar como maestra de francés y de inglés en el colegio Ramón y Cajal, en Madrid. Esta experiencia me permite estar en contacto diario con niños de educación infantil y primaria en Madrid y explorar constantemente nuevas maneras de despertar su interés por los idiomas.

El proyecto Kidioma me apasiona, porque me permite poner esta convicción en el centro de nuestra misión: ofrecer a los niños la oportunidad de jugar mientras aprenden inglés y francés, y de descubrir no solo las lenguas extranjeras sino también la cultura asociada a ellas.

¿Te apetece saber más?

¡Conéctate con nosotros en Instagram!